Día Mundial de la lucha contra la depresión: cinco señales de alerta
Este trastorno mental que afecta aproximadamente a 280 millones de personas alrededor del mundo según cifras de la Organización Mundial de la Salud.
Cada 13 de enero se conmemora el Día Mundial de la lucha contra la depresión, una fecha clave para visibilizar este trastorno mental que afecta aproximadamente a 280 millones de personas alrededor del mundo según cifras de la Organización Mundial de la Salud y el objetivo de esta jornada es generar conciencia sobre la importancia de detectar sus señales de alerta y brindar apoyo a quienes la padecen.
Los factores de riesgo que contribuyen al desarrollo de la depresión son diversos y complejos. Entre ellos destacan las situaciones traumáticas, como el maltrato físico o psicológico, el abuso sexual y la pérdida de seres queridos.
También influyen los antecedentes familiares de trastornos del estado de ánimo, el consumo de sustancias tóxicas como el alcohol, y las comorbilidades con otros trastornos mentales. Además, las condiciones sociales adversas, como la falta de recursos económicos y redes de apoyo, incrementan significativamente la vulnerabilidad ante esta enfermedad.
Las 5 señales principales de alerta de la depresión son:
1. Estado de ánimo depresivo la mayor parte del tiempo, casi cada día. En los niños y adolescentes el estado de ánimo puede ser irritable.
2. Pérdida de interés o placer en actividades habituales.
3. Cambios significativos en peso, apetito o patrones de sueño como insomnio o hipersomnia.
4. Sentimientos de inutilidad, culpa excesiva o dificultad para concentrarse.
5. Pensamientos recurrentes de muerte o ideación suicida.
Prevención y tratamiento
Para prevenir la depresión, se recomienda adoptar medidas como mantener rutinas diarias saludables, practicar actividad física, expresar las emociones con seres cercanos y fomentar el apoyo social.
En tanto, evitar el consumo de alcohol y drogas, regular el estrés y cuidar la alimentación también son acciones clave.
Además, establecer rutinas diarias y marcarse objetivos realistas, conectar con la naturaleza o con prácticas espirituales y cuidar la autoestima y la autoconfianza, pueden fortalecer la resiliencia emocional, reduciendo el riesgo de desarrollar esta enfermedad.